
¿Salir de la ducha para encontrarse con un aire frío? Ya he estado en esa situación. Las lámparas de calor tradicionales tardan mucho en calentarse, y incluso entonces, el calor no es uniforme. Por eso, cada vez más baños optan por calentadores infrarrojos de alta resistencia al agua en lugar de bombillas comunes.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Los calentadores infrarrojos emiten calor radiante, lo que permite calentar a las personas y las superficies directamente, en lugar de intentar calentar el aire. Una bombilla halógena de 275 W se calienta mucho y desperdicia mucha energía. En cambio, un calentador infrarrojo utiliza un elemento de fibra de carbono o cuarzo para emitir calor de forma focalizada.
Un parámetro importante es la clasificación IP. En un baño, se necesita una clasificación de IP54 o superior para proteger el dispositivo de los salpicones de agua provenientes de cualquier dirección, especialmente cerca de las duchas y las bañeras. Además, si cuenta con termostato integrado, el calentador mantendrá la temperatura deseada, evitando así el sobrecalentamiento y esa sensación de aire seco que provocan las lámparas antiguas.
Por qué son adecuados para los baños En los baños, se necesita calor rápidamente, y ese calor debe estar donde uno se encuentra. Los calentadores infrarrojos funcionan casi al instante, sin necesidad de esperar. Si está realizando reformas, reemplazar las lámparas tradicionales por calentadores infrarrojos es una de las mejoras que realmente valen la pena, ya que mejoran la comodidad y la fiabilidad a largo plazo.
Dado que el calor es direccional, llega precisamente donde se necesita, y no en el techo. El resultado es una sensación de calor más constante, menos condensación y un baño realmente acogedor en cuanto uno entra.
Qué tener en cuenta La instalación es sencilla, pero se requiere un circuito eléctrico dedicado y un electricista calificado. Se trata de dispositivos conectados directamente a la red eléctrica, ya que así lo exigen las normas de seguridad en los baños.
La ubicación también es importante, ya que el calor es direccional. Colóquelo a una altura tal que cubra la zona principal donde uno se encuentra. Una vez instalado, el mantenimiento es prácticamente nulo. Simplemente, planifique los cables desde el inicio de las reformas para que todo quede limpio y profesional.